El torneo más grande de la WSOP Online 2026 costaba US$400 y repartió más de US$6,1 millones: el COLOSSUS cerró con 16.455 entradas, 1.675 jugadores en premios y US$752.277 para el campeón. El título quedó en Brasil: Roberto Firmino, que juega como "WhyYouRushin", se sentó a la mesa final como líder de fichas y terminó el trabajo.
Los hechos: de 16.455 a nueve
El campo se armó a lo largo de varios Días 1 y solo nueve jugadores llegaron a la mesa final, que se resolvió el 15 de septiembre. Firmino arrancó con 185.215.768 en fichas —unas 93 ciegas grandes— por delante del noruego Evaldas Narmontas (154.269.902) y del filipino Carlo Delafuente (111.882.404). Completaban la mesa Matt Vengrin, Dong Hyun Lee, Johannes van Bemmel, Yuhang Chen, Ole Schemion y Mathias Nisula.
Dos manos definieron el reparto:
- Tres-handed, Firmino metió las fichas con Q♦2♥ contra 9♣8♣ de Delafuente. El board 8♦6♦7♣10♦K♦ le dio escalera al filipino y color runner-runner al brasileño.
- En el heads-up, con el board 3♦2♣10♦2♠5♥ y un bote de 88,5 millones, Firmino hizo overbet all-in con 3♥2♦. Narmontas pagó con 8♦2♥ —trío contra full— y se quedó con US$579.972.
Además del premio, el campeón sumó un Super Pass de US$30.000 para el Super Main Event de la WSOP Paradise. Fue el sexto brazalete brasileño de la serie; un día después llegó el séptimo, con Daniel Marquesin campeón del Evento #24 en un heads-up entre dos brasileños.
Por qué importa: el COLOSSUS no premia el talento, lo filtra
16.455 entradas y 1.675 premios: nueve de cada diez jugadores se fueron sin cobrar. Ese es el trato de un torneo de campo gigante y buy-in bajo, y conviene entenderlo antes de inscribirse. No es un torneo barato: es un torneo con una varianza que exige volumen y una gestión de bankroll pensada para rachas largas sin cobrar. Quien juega uno al año y espera la foto está comprando un billete de lotería con buenas probabilidades de que salga cara.
El detalle honesto del título es el runner-runner. Firmino metió Q-2 contra 9-8 suited en un spot tres-handed, iba detrás y ligó el color en el river. Hizo la jugada correcta —con esos stacks y esos saltos de premio, el all-in preflop es estándar— y además tuvo suerte. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo. Un campeonato se gana con decisiones repetibles y con manos que no lo son; confundirlas es lo que lleva a copiar la anécdota en vez del criterio. Si quieres el criterio, está en cómo se juega una mesa final y en la matemática de push or fold cuando los stacks se acortan.
Y el dato que menos titular da es el más útil: llegó a la mesa final con 93 ciegas. La ventaja no se construyó en el river del heads-up, se construyó en los tres días anteriores. Ahí es donde se juega un COLOSSUS.
Si te interesa revisar spots como el de tres-handed con gente que estudia en serio, te esperamos en la comunidad.