5.518 rivales, cero acuerdos y un cheque de US$ 1.366.929. Benjamin Rolle es el campeón del Millionaire Maker de la WSOP Online, el torneo de US$ 1.500 que garantizaba un millón para el ganador y terminó pagando bastante más. Para el austriaco es el segundo brazalete en doce meses: en 2025 había ganado el Main Event de la misma serie por US$ 3.907.707.
Los hechos: 5.518 entradas, tres austriacos en el podio y un heads-up sin pacto
El Millionaire Maker armó un pozo de US$ 7.863.150, muy por encima de los US$ 5 millones garantizados, y llegó a su mesa final con Rolle como líder claro: 127 ciegas contra las 67 de Adrian Strobel y las 44 de Loris Gauthier. Los nueve finalistas ya tenían asegurados US$ 92.590.
El alemán Marcel Kessler fue el primero en caer (9º), seguido por Jeremie Zouari (8º, US$ 129.600) y el chino Song Li (7º, US$ 181.425). Los ucranianos Denys Chufarin (6º, US$ 253.995) y Andrii Derzhypilskyi (5º, US$ 355.612) se despidieron después, y ahí apareció la sorpresa de la noche: Ilsu Lim, de Tailandia, que había arrancado la final con 18 ciegas, el stack más corto de la mesa, terminó cuarto con US$ 497.905 — más de cinco veces el premio del noveno.
El tres contra tres fue enteramente austriaco. Strobel cayó tercero (US$ 697.152) y dejó a Rolle frente a Gauthier con una brecha de US$ 390.774 entre primero y segundo. No hubo acuerdo: se jugó hasta la última ficha y Rolle cerró el título. Gauthier cobró US$ 976.155. El campeón suma además un pase de US$ 30.000 para el Super Main Event de las WSOP Paradise de diciembre. En paralelo, el canadiense Santiago Plante ganó el Turbo Championship de US$ 2.500 (719 entradas) por US$ 234.332 y su primer brazalete.
Por qué importa: dos formas de leer una mesa final
Esta final deja dos decisiones opuestas y las dos fueron correctas. Rolle rechazó pactar con casi US$ 400.000 en juego; el mismo día, Kovalski aceptó un acuerdo en el EPT Barcelona. ¿Contradicción? No: Rolle llegó al heads-up con ventaja de fichas, es un jugador de torneos online de élite — coach y fundador de una escuela de poker — y sabe que en ese formato su edge sobre el rival es real. Cuando tu ventaja es grande, cada pacto te cuesta EV; cuando la mesa está pareja, el pacto te lo devuelve. La regla no es "pactar siempre" ni "nunca": es medir tu edge con honestidad.
La segunda lección es la de Ilsu Lim. Con 18 ciegas nadie espera que hagas ruido, pero la mesa final de un torneo así paga por sobrevivir, no por acumular. Cada eliminación ajena valía entre US$ 37.000 y US$ 140.000 de salto — y Lim escaló cinco puestos sin protagonizar una sola mano grande hasta que la presión del ICM hizo que los stacks medios se pelearan entre ellos. Con stack corto tu trabajo no es ganar el torneo: es elegir tres o cuatro spots de push or fold impecables y dejar que los demás cometan los errores.
¿Con 127 ciegas y US$ 390.774 de diferencia, tú pactas o juegas? Trae tu respuesta a la comunidad: las mesas finales se ganan entendiendo estas decisiones antes de sentarte.